La lectura científica en la Red de Bibliotecas del Banco de la República

Jueves, 31 Mayo 2018

 

 Libros, Puerta, Entrada, Italia, Colores, Ciudad


¿Cómo resumiría la atención que le ha dado la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA) a la lectura científica a propósito de sus 60 años?

 

Luis Roberto Téllez (LRT): más allá de la decodificación de símbolos o estructuras científicas complejas, la atención de la BLAA en la lectura científica se ha dado a través de la interconexión estratégica de públicos. La experiencia y el conocimiento que tenemos de nuestros públicos, así como el contacto con la academia, nos han permitido reunir, con el fin de despertar interés y generar conocimiento, a públicos interesados en las ciencias con investigadores y científicos alrededor de la lectura, la revisión de bibliografía y la conversación grupal.

Aunque buena parte del proceso lector se lleva a cabo de forma individual, la estrategia de lectura científica de la BLAA considera la conversación en grupos no especializados y la conversación guiada por especialistas como dos estrategias básicas para el acercamiento de los lectores a la literatura científica. Estamos convencidos de que la lectura de textos académicos debe ser mediada por obras de divulgación científica, escritas por científicos y no científicos, en diferentes formatos y soportes, así como por el contacto con otro tipo de recursos físicos o digitales.

Nuestros retos en estos 60 años son brindar a nuestros usuarios en todo el país la posibilidad de acceso a las diversas actividades de promoción de lectura científica a través de plataformas digitales y continuar fortaleciendo las actividades de nuestra RBBR.

 

¿Cómo funcionan los clubes de lectura científica y cuál es su insumo bibliográfico? ¿La edición académica colombiana está presente?

 

LRT: los clubes de lectura surgen en la BLAA a mediados de los años 90, como mecanismos para divulgar las colecciones y permitir al público con intereses literarios similares contar con un espacio de encuentro y socialización. En abril de 2009 nace en la BLAA el primero de varios clubes de lectura científica, en este caso de astronomía: ASTROBLAA. Posteriormente, en el 2010 se crea el club “Las ciencias no muerden” y, al parecer, estos dos clubes son los primeros existentes en una biblioteca pública en Colombia.

En un club de lectura científica se reúne periódicamente, de manera libre y espontánea, un grupo de personas con intereses específicos por las ciencias. Al interior de estos clubes, se conversa, se debate y se comparten opiniones acerca de los temas leídos y acordados previamente. Los materiales escogidos corresponden a: libros o autores seleccionados el año anterior por los asistentes al club; a novedades, artículos de revistas o columnas sobre temas de coyuntura, etc. El papel de la biblioteca es el de un mediador y facilitador de estos espacios de encuentro, proporcionando los materiales bibliográficos, el espacio físico, los equipos y, en muchos otros casos, apoyando la conversación con un tallerista o conferencista experto en los temas a abordar.

La edición académica colombiana está presente en los materiales que alimentan los clubes de lectura científica, sobre todo, en el caso de libros y artículos científicos y divulgativos originados en universidades o grupos de investigación del país. Creemos también que la mayor contribución de los clubes a la edición colombiana está dada por el acercamiento ciudadano a la ciencia a través de conversaciones y charlas que ofrecemos con los científicos e investigadores colombianos que la producen o investigan.

La selección de las obras en estos clubes obedece más a las temáticas e intereses de los participantes que al lugar de producción o edición. En definitiva, es una estrategia para la apropiación social del conocimiento científico.

¿Qué tanto aporta la edición universitaria como insumo a las colecciones que fomentan la lectura científica? ¿Hay algunas cantidades que puedan especificar sobre libros académicos, por lo menos nacionales, dentro del acervo?

 

LRT: uno de los elementos fundamentales de la misión de la BLAA es constituirse en una biblioteca patrimonial. En ese orden de ideas, uno de nuestros ejes principales es la recuperación de todos los materiales bibliográficos y documentales escritos por colombianos y que sobre Colombia se producen en los ámbitos nacional e internacional. Por ello, la edición universitaria es un insumo valiosísimo y de adquisición prioritaria para nuestras colecciones.

A pesar de adquirir prácticamente toda la producción universitaria y académica nacional, la producción universitaria representa un bajo porcentaje frente a la académica internacional. Ahora bien, aunque nuestra fortaleza es la colección patrimonial colombiana, es importante entender que la producción académica universitaria es consumida mayoritariamente desde las bibliotecas universitarias y no desde una biblioteca pública como la BLAA. Aun así, esta es distinguida por el uso y composición de sus colecciones físicas y digitales, nacionales e internacionales. Los títulos de producción académica nacional e internacional (en todas las áreas del conocimiento) representan, aproximadamente, el 50 % del total de los títulos que conforman la colección de la BLAA.

 

¿Cuáles son los criterios para adquirir novedades de los libros universitarios y académicos? ¿Qué aspectos cualitativos tienen en cuenta además de los de cobertura temática?

 

Diana Patricia Restrepo (DPR): para la selección de títulos (no solo de libros universitarios y académicos) con destino a las colecciones de la RBBR, se tienen en cuenta los criterios definidos en la Política de Desarrollo de Colecciones Documentales del Banco de la República y la información que permite la toma de decisiones, a saber: los informes de evaluación de las colecciones (en contenidos, formatos, nivel de actualización, cantidad de ejemplares en la Red, idioma, balance temático de la colección de cada ciudad, capacidad de almacenamiento, etc.); los estudios de públicos; las novedades del mercado; las solicitudes del público (desiderata); el análisis de los datos de circulación de las colecciones físicas y digitales; la información del entorno educativo (carreras universitarias, técnicas, tecnológicas, maestrías y doctorados) de cada ciudad de la Red, con base en la información del SNIES; y el concepto de evaluadores expertos por áreas de conocimiento. Para el caso de los recursos electrónicos de suscripción se tiene en cuenta la información de las bases de datos suscritas por las universidades del país. Es importante mencionar que las publicaciones colombianas se adquieren no solo para la consulta, sino como parte de la labor de preservación del patrimonio documental colombiano, por lo que se adquieren novedades y títulos que no están en las colecciones.

 

Los libros académicos y universitarios son cada vez más especializados y de nicho, al mismo tiempo, constituyen cada vez más títulos. ¿Cómo estructura la BLAA la selección de títulos en este contexto?

 

DPR: se adquieren libros académicos y universitarios que permitan ser apoyo a la educación en todos los niveles. Por esta misma razón, no se adquieren textos ni guías de clase. Para el caso de los libros especializados y de nicho se acude al concepto de los evaluadores expertos, quienes conocen los criterios y permiten que la selección sea la mejor y que la ejecución del presupuesto sea racional, ya que estos títulos tienden a ser costosos. Adicionalmente, se brinda acceso a este tipo de materiales a través de la suscripción a bases de datos y libros electrónicos, los que en el momento de su evaluación contemplan el análisis de contenidos y pertinencia.

 

¿Han encontrado alguna correlación entre la cantidad de veces que el libro académico es consultado con el tipo de formato en el que está disponible? Las hipótesis de un cierto favoritismo de la lectura en papel de académicos nos obligan a hacerles esta pregunta.

 

LRT: es reciente la aparición del libro electrónico en nuestras colecciones (10 años, aproximadamente). A pesar de su incremento, aún no se compadece, en términos de cantidades, con el libro físico. Todavía la consulta del físico arroja muchos más altos resultados. También hay que decir que la producción de libros en formatos electrónicos tampoco es tan amplia si se compara con la de los impresos. Los libros académicos tipo texto universitario en formato electrónico son los de mejor aceptación para nuestros usuarios, pero son los de menor producción local.

En un comparativo de uso o preferencia entre el libro electrónico y el de papel es necesario tener en cuenta que para la consulta del primero se requiere energía eléctrica y tener dispositivos (computador o tableta) para su lectura (si se tiene el archivo) o para acceder a internet para la descarga o acceso a los sitios web o plataformas en las cuales se encuentra publicado. Esta consideración es importante en países como Colombia, en el cual el acceso a las tecnologías de la información tiene rezago frente a otras naciones. Un aporte importante de la RBBR es permitir a los usuarios el acceso al libro electrónico en sus instalaciones o, para los socios, de forma remota. Aun así, el libro electrónico empieza a tener un mayor uso, entre otras razones, por la facilidad de acceso desde diversos dispositivos, de forma remota y en cualquier momento, lo cual no se puede hacer con el libro físico.

Algunos centros universitarios estructuran una política de generación de ISBN masiva que puede distorsionar la calidad de las obras. ¿Cómo descarta la BLAA esos documentos?

 

DPR: el ISBN no se tiene en cuenta como dato exclusivo para la selección. Todos los títulos que son evaluados para su posible adquisición se confrontan frente a las existencias (se verifican otras ediciones del mismo título y el ISBN) y se incluye esta información en un formato que permite a la institución una mejor toma de decisiones para su adquisición o rechazo.

 

¿Cuál es el público que se acerca a la lectura científica en sus catálogos a través de préstamo, consulta en sala y consulta digital? Si no existen registros tan específicos, ¿cómo piensan a esos lectores y qué les ofrecen?

 

LRT: es un muy alto porcentaje; 70 % de los usuarios usan la BLAA tanto para consultar libros al interior de la biblioteca como para préstamo externo (llevarlo a sus casas). En su mayoría, estos usuarios son estudiantes universitarios, especialmente de las universidades Nacional, Pedagógica, Distrital y de las cercanas a la BLAA en el barrio La Candelaria. Este tipo de usuario, comúnmente, también utiliza los recursos digitales. En esta población, las mujeres se destacan como el género que más usa estos recursos. El rango de edad que mayor consulta los recursos digitales está entre los 14 y los 24 años.

En términos del tipo de colección de la BLAA, es importante comentar que esta difiere de las demás colecciones de las bibliotecas de la RBBR en el país, en la conformación temática y porcentual. Esto no solo obedece al tipo de público que se atiende (más estudiantes en edad escolar que la BLAA), sino también a las características de cada región y ciudad. La base de nuestra colección patrimonial se mantiene en la BLAA, donde también las cantidades que soportan el servicio de préstamo y consulta para la Red son mayores.

La colección de la RBBR, fundamental para hacer mediación de lecturas y escrituras, se ha conformado a través de los años, con base en información relacionada con el tipo de usuario que se atiende en la BLAA que, como se precisó, en su mayoría está conformado por estudiantes universitarios. Las áreas del conocimiento de mayor uso son: ciencias sociales y humanas (28,5 %), arte y música (20,22 %), literatura (15,03 %), derecho (12,07 %), economía (9,70 %) e ingenierías y ciencias naturales (8 % cada una).

 

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