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Unilibros de Colombia Edición n.° 24 - 2017

26| a través del atractivo que propicia la belleza. El libro que proponemos subraya el arte implícito en los asombrosos diseños, en la riqueza y mezcla de formas y colores de estos seres alados, admirables joyas silvestres. (Proyecto Mariposas de Colombia: el arte en la naturaleza, 2015, p. 2). Proceso de gestación Para redactar el proyecto, como en cualquier investigación, empecé por elaborar una bibliografía de trabajo que me diera una idea del estado del arte, en otras palabras, de saber qué se había divulgado sobre las mariposas colombianas, qué se consigue todavía en el mercado, y a partir de las publicaciones especializadas, identificar posibles autores. Complementé la búsqueda con una serie de conversaciones con algunos especialistas. Durante la pesquisa inicial, conocí la base de datos Biobutterfly, un catálogo de las mariposas diurnas en Colombia, diseñado por Juan Guillermo Jaramillo en 2007, actualizado desde entonces por él, con aportes suyos y de un grupo de expertos nacionales e internacionales que contribuyen con fotografías y le ayudan con la clasificación de las mariposas retratadas. Este fue el punto de partida para buena parte de las fotografías del libro, tanto a él como de sus colaboradores, Kim Garwood, David Geale, y Fredy Montero. El resto de las fotos fueron tomadas por la bióloga y fotógrafa Catalina Londoño Carder durante las salidas de campo y las visitas a colecciones de mariposas disecadas que hicimos para el libro. Yo conocía de antemano la calidad de las ilustraciones de flora y fauna hechas por Catalina Londoño. Y por la experiencia en proyectos anteriores, sabía también a quién le quería encargar el diseño y la diagramación del texto y a quién quería para las correcciones de estilo, tarea que en una obra con distintos autores y dirigida a un público amplio es de trascendental importancia. Definir el contenido final por capítulos fue un largo proceso, fruto de las reuniones con el grupo de autores. Luego de varias discusiones, convenimos estructurar el libro alrededor de unas preguntas básicas: ¿qué es y cómo se desarrolla una mariposa?, ¿por qué en Colombia son tan abundantes y variadas?, ¿por qué la ciencia se interesa por estudiarlas?, ¿qué efecto tendrán sobre las mariposas las amenazas que hoy se ciernen sobre la biodiversidad? La nueva orientación nos llevó a vincular a Catalina González Arango, experta en palinología y paleoecología tropical, para darle una perspectiva temporal más amplia a las explicaciones sobre la biodiversidad en el neo trópico. Y por una feliz sugerencia del decano Linares, vinculamos a Carlos Eduardo Giraldo como autor y como director científico. Un acierto, pues este joven investigador, recién doctorado, a pesar de su poca experiencia editorial, resultó un acompañante ideal por su formación rigurosa y por su paciencia, entusiasmo y generosa disponibilidad. Entre ambos, Carlos y yo, llevamos la batuta, una experiencia bastante grata. Revisamos los borradores de los capítulos y los pies de foto, él velando por la pertinencia del contenido científico, y yo por el tono y la claridad de los textos, amén de los múltiples detalles editoriales. Mi labor consistió en mantener la comunicación con el grupo de trabajo de principio a fin, coordinar lo relacionado con la estructura y el contenido de los capítulos. Con el ánimo de garantizar una cierta unidad en los contenidos y en la forma, redacté unas instrucciones precisas dirigidas a los autores sobre el tipo de texto esperado, la extensión y las características formales: sin notas o referencias de pie de página, sin jerga académica, acompañados, de ser necesario, con una lista de vocablos especializados, los cuales irían con su definición en un glosario al final del libro. Carlos se ocupó de definir al detalle el contenido de los capítulos encargados a los autores, labor en la que contó con una estrecha colaboración de otro autor, otro biólogo recién doctorado, Nicolás Peláez, sobre todo en lo relacionado con el apartado más extenso, el dedicado a explicar los aspectos que la ciencia investiga en relación con las mariposas. Juntos revisamos los borradores entregados por cada uno de los autores y emprendimos cuantas revisiones fueron necesarias. Cuando consideramos que los textos estaban listos, pasaron a la fase de ajustes para correcciones formales, con ayuda de la correctora de estilo. Cuando estábamos a punto de cerrar la edición, el decano Mauricio Linares recibió la buena nueva de que la descripción de una mariposa de una subespecie nueva para la ciencia, de la familia de las Nymphalidae, que él estudia en los mariposarios de la Universidad del Rosario, fue aceptada por el Journal of the Linnean Society, con el nombre de Heliconius timareta linaresi. Guión visual Paralelo a lo anterior, dirigí la investigación gráfica, es decir, ubiqué los fotógrafos, y me dediqué a mirar cientos y cientos de fotografías. En este proceso me acompañó Catalina Londoño Carder, quien conjugando su mirada de bióloga, fotógrafa y artista, fue de gran ayuda. Tras largas jornadas, logramos ir bajando poco a poco la preselección a dos centenares de fotografías. Queríamos dejar un margen para que la persona encargada del diseño y la diagramación del libro tuviera opciones de escoger las imágenes finales con un criterio estético. Buscamos que las fotografías, además de ser de excelente calidad técnica, dieran una idea del desarrollo de las mariposas en las diferentes etapas de su ciclo de vida desde los huevos, la oruga, la pupa, hasta el estado adulto, de la forma cómo estos insectos viven en diferentes ambientes naturales y en diferentes situaciones, buscando pareja, copulando, poniendo huevos, libando, ocultándose de los depredadores, etc. A medida que avanzaba la investigación gráfica, fui elaborando el guión para indicar la ubicación de las imágenes en los diferentes capítulos. Incluimos también varias micrografías, es decir, imágenes obtenidas con un microscopio electrónico de barrido, para mostrar detalles de los huevos, de las escamas y de la espiritrompa. Desde el proyecto inicial, la obra contempló el encargo de ilustraciones científicas, quince en total, diez en acuarela sobre papel y cinco en tinta. Para definir los temas de las mismas, Catalina Londoño Carder contó con la asesoría de dos de los autores, Nicolás Peláez y Carlos Eduardo Giraldo. Entre todos, después de mucho discutir, logramos definir los temas. Ellos, además, le ayudaron a Catalina a ubicar el material de apoyo, revisaron los bocetos previos y me colaboraron en la redacción de los textos incluidos al pie de cada una de estas ilustraciones, las cuales decidimos usar para la portada del libro y como separadores de los capítulos. La redacción del resto de los pies de foto fue otro proceso en el que conté con los aportes de los autores del respectivo capítulo y del director científico. En la fase final, entre todos, armamos los anexos: un glosario, una bibliografía final, una selección de páginas de internet recomendadas y el índice de especies citadas, con sus nombres científicos y el nombre de quien hizo la descripción de la especie. Quise enriquecer el libro con una muestra de las piezas de orfebrería precolombina y de piezas etnográficas alusivas a las mariposas, y de | Un frágil tesoro: las mariposas colombianas


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