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Unilibros de Colombia Edición n.° 24 - 2017

La producción de textos universitarios y su visibilidad | los grabados sobre estos animales que ilustran los relatos de los viajeros y naturalistas que recorrieron el norte de Sudamérica entre los siglos XVII al XIX, con fotografías de algunas de las principales colecciones de mariposas disecadas que hay en Colombia, y con las citas de algunos poemas. Un libro sin prisas Cuando acepté ocuparme de la dirección editorial, necesitaba cerciorarme de que el proceso de darle vida a este libro fuera un gusto, pues como jubilada es prioridad para mí trabajar así y no por obligación. Logré convenir de antemano con la Editorial que el libro se haría sin prisas, con tiempo para que cada etapa se decantara debidamente, y tuve luz verde para escoger el equipo de trabajo, desde los autores, fotógrafos e ilustradores, hasta las personas encargadas de la corrección de estilo, el diseño y la diagramación. De mi participación en obras colectivas anteriores, bien fuera como autora, como encargada de la investigación de las fuentes visuales o como editora, aprendí que los libros de gran formato, que involucran varios autores y que son profusamente ilustrados, obras que tienen un alto costo de producción, se deben preparar y revisar con suficiente tiempo, hasta que maduren, y también a aprendí que para evitar desencantos, como estas obras son fruto de una creación colectiva, es importante que cada miembro del grupo de trabajo encaje de forma armónica con los demás. Si no hay empatía, el resultado lo revela. Trayectoria en proyectos de divulgación y en proyectos editoriales Soy historiadora con un doctorado en la Universidad de Oxford, felizmente jubilada de mi trabajo de 35 años como como docente e investigadora en la Universidad de Antioquia y desde el 2008 habito en medio de un bosque que he ido enriqueciendo con especies nativas, muchas de ellas amenazadas de extinción. El acercamiento a la naturaleza en esta etapa de mi vida explica que me embarcara en la tarea de editar un libro sobre un tema ajeno a mi profesión. Si bien las ciencias naturales no son mi campo, mi desempeño como historiadora desde el decenio de 1980 me brindó un acercamiento al terreno de la divulgación en ciencias humanas y al mundo editorial. El tipo de historia que siempre me interesó, relacionado con la vida cotidiana y las costumbres de los siglos XIX y comienzos del XX, me llevó a especializarme en fuentes visuales: viejos dibujos, pinturas, grabados, fotografías. Esta afición por las fuentes visuales a su vez me condujo a asumir la investigación gráfica para proyectos editoriales, dirigidos al gran público que hicieron mucho por divulgar los hallazgos de las investigaciones de los historiadores y por rescatar el patrimonio visual de los colombianos. Me refiero a obras colectivas como la Nueva historia de Colombia (Bogotá, 1989); Historia de Antioquia y la Historia de Medellín, (Bogotá, 1988 y 1996); Breve historia de Antioquia para jóvenes lectores (Medellín, 2001); y a colaborar con revistas como el Boletín cultural y bibliográfico que edita la Biblioteca Luis Ángel Arango y la revista Credencia historia en la época en que la editaba Camilo Calderón Schrader, de quien tanto aprendí sobre las tareas editoriales. Crónica de Patricia Londoño | El gusto por contar historias a partir de imágenes visuales para un público amplio me ha llevado también a asumir la curaduría de varias exposiciones: América exótica: panorámicas, tipos y costumbres del siglo XIX. Obras sobre papel, Colecciones de la Banca Central. Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela. (Biblioteca Luis Ángel Arango, 2005; Quito y Guayaquil, 2005); Acuarelas y dibujos de Henry Price para la Comisión Corográfica de la Nueva Granada. (Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá, 2007-2008); y junto con Santiago Londoño Vélez, Los niños que fuimos: huellas de la infancia en Colombia (Casa Republicana, Biblioteca Luis Ángel Arango, 5 de octubre del 2012 a 11 de marzo del 2013). Un libro bien recibido Lo sabemos porque a nosotros mismos como miembros del grupo de trabajo nos produjo un gran deleite recibir nuestro ejemplar de Un frágil tesoro: las mariposas colombianas. Lo sabemos también por el ritmo que han tenido las ventas —la edición rápidamente se agotó y fue necesario hacer una reimpresión—, y por los comentarios que estamos recibiendo de los lectores. Como suele ocurrir, la explicación, en este caso de un éxito, no radica en una única razón sino más bien en una feliz confluencia de factores. Al igual que en una orquesta, que además del director, requiere del talento y del profesionalismo de cada uno de los músicos, además de la calidad de los instrumentos, en nuestro caso, contamos con la generosidad de la editorial que atendió las necesidades que tuvimos durante el año y medio de gestación del libro y que nos dio entera libertad. Contamos con conocimiento de todos y cada uno de los colaboradores. Los textos se encargaron con suficiente antelación lo que permitió hacer las necesarias revisiones de cada capítulo, velando no solo por el contenido científico, sino también por los aspectos formales a veces desdeñados. Un factor clave fue disponer de tiempo para corregir, corregir, corregir hasta la obsesión, durante todas y cada una de las fases de producción. Esto, sumado al entusiasmo y a la convicción con los que los colaboradores asumieron este compromiso, nos permite ofrecer una publicación bella, con textos accesibles y bien fundamentados con la que esperamos poner nuestro granito de arena en la urgente tarea de proteger la vida silvestre. |27 “El acercamiento a la naturaleza en esta etapa de mi vida explica que me embarcara en la tarea de editar un libro sobre un tema ajeno a mi profesión”


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